La normalidad de la muñeca pasa por no ser conscientes de que está ahí, de que sensaciones nuevas o persistentes pueden apuntar a la resolución en falso de una dolencia anterior. Este es el caso de la fractura de muñeca, cuyo tratamiento previo o cirugía posterior pueden romper esa regla de la no consciencia, si se dan una serie de situaciones que han de constituir auténticas señales de alarma para el paciente. fractura de muñeca

A veces, la contusión traumática de un nervio asociada a fractura o a la propia cirugía, la presión interna generada por un hematoma o, simplemente, la necesidad de que pase aún un corto espacio de tiempo hace que no podamos hablar a las primeras de cambio de secuelas o signos de que algo no va bien.

No obstante, y en palabras del propio Dr. Piñal –considerado entre los mejores cirujanos de mano del mundo– “tras dos o tres días de tratamiento u operación en una muñeca fracturada no debe existir dolor, la movilidad ha de mejorar con rapidez y no ha lugar para dedos hinchados, con hormigueos o chasquidos, entre otras molestias”.

Partiendo de este base, el Dr. Piñal resume y analiza estas señales de alarma en cinco grupos, a partir de las consultas más comunes recibidas en este ámbito en sus centros. El cirujano cántabro recomienda una consulta médica en caso de aparición, rápida si varios de ellos se presentan de modo simultáneo.

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1. “La muñeca me duele todavía”

Si se ha inmovilizado una fractura de muñeca mediante yeso o férula y, pasadas dos/tres jornadas, se mantiene el dolor, nos encontramos con una situación anómala. Algo va mal si no conseguimos alivio a la molestia con analgésicos suaves, ya que una de las funciones centrales de la inmovilización es evitar cualquier tipo de perturbación al paciente.

El dolor señalado, que suele ir acompañado de inestabilidad en la articulación, puede obedecer a diferentes factores: una praxis deficiente en el uso de la inmovilización (permitiendo movimiento en la zona o por una excesiva compresión del yeso, por ejemplo) o que se trate de un tratamiento erróneo para ese caso específico.

Asimismo, cabe reseñar que, en caso de intervención quirúrgica sobre la fractura, el dolor ha de cesar también pasados dos, tres días desde que el procedimiento se realiza”.

2. “Se me hinchan los dedos”

“En la mayoría de los casos, la hinchazón de dedos en un contexto de fractura de muñeca se produce por un vendaje que se aprieta demasiado. Volvemos a barajar un síntoma que no ha de tener lugar, y constituye, por tanto, un signo de evolución negativa.

En paralelo a la hinchazón, los pacientes suelen sufrir hormigueo en los dedos, causado por inmovilizaciones en posturas forzadas, no fisiológicas, que comprimen el nervio medio originando el conjunto de síntomas al que aludíamos: dolor, hinchazón, hormigueos, etc.”.

Como nervio mixto, sensitivo-motor, el buen estado del nervio mediano es fundamental, ya que su rol es clave en la movilidad de precisión y la sensibilidad de la mano, además de posibilitar la maniobra de oposición del pulgar que permite hacer la pinza.

3. “No puedo hacer puño” – “Me cuesta cerrar la mano”

“El diagnóstico más grave para un síntoma de estas características es su origen en un síndrome compartimental o contractura de Volkmann, causado, entre otros elementos, por la propia condición y lesiones provocadas por la fractura, el empleo inadecuado y con excesiva presión de la inmovilización(yesos, vendajes) o una cirugía deficiente.

Sin duda se trata de la complicación más importante con la que podemos enfrentarnos en una situación como la que nos ocupa: en esencia, pasa por la pérdida de riego sanguíneo o isquemia en la zona afectada, que resultará en daños irreversibles si no se trata inmediata y correctamente.

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Un elemento compresivo que deja la muñeca en una posición demasiado doblada puede afectar también al nervio mediano (de forma más leve en este caso) e impedir que el paciente haga la fuerza habitual con su mano o la cierre en puño”.

4. “Me crujen los dedos”. “Siento chasquidos en los dedos de las manos”

“Los crujidos o chasquidos en los dedos son otro signo de alarma que puede aparecer tras la cirugía, especialmente en el pulgar. Suelen tener que ver con una irritación tendinosa ligada a un pico o fragmento de la fractura en sí o un efecto no deseado de la colocación de una placa en procedimiento quirúrgico.

Hablamos de un síntoma que, de no abordarse, va a ir seguido de problemas de movilidad en extensión o flexión del dedo afectado al acabar rompiéndose el tendón”.

5. “No muevo bien tras retirarme el yeso” – “Tras la operación no recupero movilidad”

“En una fractura tratada con yeso, cuando éste se retira, es normal que hasta pasados unos días existan ciertas dificultades de movilidad y sensación de rigidez. No obstante, los pacientes, incluso durante este periodo, han de observar una mejora progresiva y rápida.

A su vez, la cirugía en un caso de fractura de muñeca debe permitir al paciente cierto grado de movilidad en la zona afectada al día siguiente de la propia intervención.

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Si dicha evolución no se produce, se ‘estanca’ por así decirlo, o en la fase postoperatoria se aprecian problemas de movilidad, estamos de nuevo frente a un síntoma que aconseja su consulta médica tan pronto como sea posible.

Ya como nota final, me gustaría añadir que cualquier paciente de fractura de muñeca debe cuestionarse el por qué se le aplica una inmovilización con yeso postoperatoria, llegado el caso. Se trata de una técnica que no aporta beneficio alguno, todo lo contrario, y que suele apuntar a la necesidad de estabilizar una zona mal intervenida”.

 

Fuente: https://bit.ly/2YOPoai

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